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OPINIÓN



Por el Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra

La inflamación no es nada más que una respuesta autoinmune natural. Es síntoma de estrés dentro de nuestro cuerpo, señal de que algo va mal. Cuando un elemento externo, como una bacteria o virus, entra dentro de nuestro cuerpo, el cuerpo reacciona atacándolo con una inflamación.

Cuando nos torcemos el tobillo éste se hincha, debido a una inflamación localizada. Cuando nuestro cuerpo se encuentra con un elemento tóxico o dañino dentro de su sangre se produce una inflamación sistémica, afectando a los órganos y estructuras internas. 

El mal de muchos en el siglo XXI, es una inflamación crónica, es decir, prolongada en el tiempo causada por una constante exposición a contaminación, al tabaco, a la falta de sueño, al estrés, a los malos hábitos alimentarios. Hay estudios demuestran que estos grados de inflamación pueden ser la causa de futuras enfermedades cardiovasculares, demencia, dolor crónico, y problemas gastrointestinales. 

Hablamos de los alimentos que nos provocan irritación, nos causan hipersensibilidad o alergias y que afectan nuestro estado de salud. Estos ingredientes son responsables de inflamación, nos roban vitalidad, envejecen nuestras células y nos hacen sentir horrible. 

6 ALIMENTOS ANTI-INFLAMATORIOS 

Está claro que si dormimos las horas que necesitamos, dejamos de fumar si es que lo hacemos, empezamos a practicar deporte y comemos mejor, experimentaremos un efecto anti-inflamatorio. Todos estos hábitos nos ayudan a deshacernos de toxinas y tiene propiedades antiinflamatorias. 

Algunos alimentos que te recomiendo integrar y en abundancia en tu alimentación son: 

  • Cúrcuma. Se ha demostrado que la cúrcuma tiene grandes propiedades antiinflamatorias, por eso la llaman el Ibuprofeno natural. 
  • Semillas de lino y chía. Estas semillas son una muy rica fuente de ácidos grasos omega-3 con efecto antiinflamatorio en nuestro cuerpo. 
  • Vegetales de hoja verde. Contienen una gran cantidad de antioxidantes, entre ellos la clorofila, que nos ayudan a combatir la inflamación. 
  • Crucíferas. Las crucíferas, como las coles y el brócoli, son altamente antioxidantes y con propiedades depurativas. 
  • Alimentos probióticos. El chucrut, el kimchi, el kefir de agua y el te kombucha nos ayudan a mejorar el estado de nuestra flora intestinal y de nuestras digestiones provocando un efecto depurativo y antiinflamatorio. 
  • Frutos del bosque. Como los arándanos, moras, frambuesas son altamente antioxidantes y antiinflamatorios. 

6 ALIMENTOS PRO-INFLAMACIÓN 

Hay alimentos que ciertamente debemos evitar o limitar su consumo para ocasiones especiales si no queremos crear inflamación en nuestro cuerpo. Algunos de estos ingredientes son: 
  • Alimentos procesados. El cuerpo humano no tiene la capacidad de digerir y metabolizar los químicos artificiales como colorantes y conservantes que encontramos en los “alimentos” procesados. El cuerpo no es capaz de reconocer estos ingredientes como alimento (y es que de hecho, ¡no lo son!) y reacciona activando el sistema inmunológico. 
  • Harinas y azúcares refinados. Estos ingredientes como el azúcar blanco de mesa, el jarabe de maíz alto en fructosa, y todos los alimentos blancos como el pan y masas de bollería, provocan un pico de glucosa en sangre, que a su vez eleva los niveles de insulina en sangre creando un alti-bajo constante de esta hormona y desencadenando una reacción inmune, y por lo tanto inflamación. Si el consumo de estos alimentos es constante entonces someteremos al cuerpo a una inflamación crónica. 
  • Leche y sus derivados. Estos alimentos pueden causar una respuesta inflamatoria debido a que son reconocidos como invasores ya que el cuerpo humano no es capaz de procesar tanta cantidad de caseína (proteína de la leche) ni lactosa (azúcar de la leche) 
  • Carnes rojas. Al consumir carne roja el cuerpo produce un químico llamado Neu5gc, y nuestro cuerpo genera una respuesta antiinflamatoria contra él. 
  • Cereales con gluten. El trigo, centeno, cebada, espelta y kamut son cereales con gluten. El gluten puede ser claramente un alérgeno para nuestro cuerpo causando una reacción inflamatoria por parte del sistema inmune. 
  • Aceites vegetales. Son muy ricos en omega-6 y un abuso de su consumo desequilibra la ratio entre ellos y los omega-3, conllevando una reacción de inflamación en el cuerpo. Por eso es recomendable cocinar con la mínima cantidad de aceite como sea posible. 
Me gustaría comentar la importancia de la dieta en el manejo del trastorno mental grave en general y el trastorno depresivo en particular y presentar un interesante artículo que hace un buen resumen del conocimiento actual (revisa múltiples artículos) acerca del influjo de la dieta en la evolución y remisión de los síntomas aparecidos en patología psiquiátrica grave. 

El artículo "What is the role of dietary inflamation in severe mental illness? a review of observational and experimental findings", siendo Joseph Firth primer autor del mismo. 

Los autores pretenden examinar si la dieta proinflamatoria (alta en calorías, con muchas grasas saturadas, carbohidratos de absorción rápida y productos procesados) es mayor en algunos subgrupos de población con patología psiquiátrica, si existe una unión entre la dieta proinflamatoria y los síntomas de enfermedad mental y si las intervenciones dietéticas mejoran la clínica, y cómo actúan respecto a modificación de marcadores biológicos de inflamación. 

En una primera parte del artículo se centran en la descripción de la dieta en trastorno mental grave. Presentan un amplio estudio (más de 14.000 personas con diagnóstico de trastorno depresivo, 950 trastornos bipolares, 260 esquizofrenias y casi 55.000 controles sanos), encontrando que los grupos con enfermedad consumían significativamente más carbohidratos, azúcares y grasas saturadas que controles. Por otro lado, también encuentran que los marcadores biológicos de inflamación están ampliamente aumentados en estos grupos, si bien no se ha estudiado el impacto de la dieta en la modificación de los marcadores inflamatorios, ni tampoco la direccionalidad de estas asociaciones. 

En una segunda parte del artículo analizan los estudios de cohortes que se tienen en depresión (llegan a una "n" de 77.000 pacientes), llegando a la conclusión de que en esta patología las dietas proinflamatorias se pueden asociar a un 31% de aumento de riesgo de sufrir síntomas depresivos (en seguimientos de entre 5-13 años), con mayor riesgo en mujeres, si bien siendo el aumento de riesgo significativo en ambos sexos. Vuelven a repetir la necesidad de investigar si estos efectos están mediados por marcadores biológicos de inflamación, ya que hay algunos estudios que sí correlacionan estos hallazgos (síntomas depresivos - dieta proinflamatoria - marcadores de inflamación), pero los resultados aún son inconsistentes entre los diversos estudios. 

También reconocen la menor evidencia del papel de la dieta en otras patologías graves como son el trastorno bipolar y la esquizofrenia, aunque los datos pueden sugerir la asociación entre dieta disregulada y peor estado sintomático. 

Prosigue el artículo hablando de las modificaciones en la dieta y lo que suponen, con un metaanálisis reciente en el que se evalúan 16 estudios con 45.000 participantes, concluyendo que una mejoría dietética mejora la depresión, aunque con resultados no superiores de la dieta mediterránea (clásicamente considerada mejor en la reducción de parámetros de inflamación que otras) que otras dietas que proporcionan reducción de peso, salvo en el caso de un estudio en el que se observan trastornos depresivos más graves, donde sí se encuentra una relación positiva entre esta dieta (sobre otras no tan antiinflamatorias) y la mejoría sintomática. 

Se ha visto también que en los pacientes en que los marcadores inflamatorios son mayores se encuentra una respuesta clínica (en cuanto a mejoría sintomática en síntomas depresivos) más importante a suplementos con omega-3, así como también se han visto mejorías con suplementos de ácido fólico. 

El estudio en realidad es una invitación a proseguir la investigación en torno al papel dietético (y la objetivación de este papel mediante marcadores biológicos tangibles), ya que es un factor sobre el que fácilmente podremos intervenir y que nos puede facilitar la consecución de una remisión sintomática que es lo que buscamos a la hora de tratar la patología.

Sin lugar a dudas el mal de muchos en el siglo XXI, es una inflamación crónica.




Fuentes bibliográficas: www.cuerpomente.com


Dr. Arnulfo Mateo (Hijo)
Médico Internista y Psiquiatra
Presidente Asociación Psiquiatras Egresados Residencias Dominicanas, ASPERDO
Encargado Comisiones Especiales Colegio Médico Dominicano, Filial San Juan
Ex-Secretario General Colegio Médico Dominicano, Filial San Juan

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