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La deontología profesional periodística es un conjunto de normas específicas de la profesión que pretenden regular el actuar profesional de un informador en el ámbito periodístico. El contenido de este código tiene como objetivo, mejorar el tratamiento informativo de algunas de las cuestiones sociales de mayor actualidad. 

Las recomendaciones que desarrolla en su interior deben ser puestas en práctica no sólo por los profesionales de los medios, sino paralelamente, por los estudiantes de comunicación que serán los que ocupen dichos puestos el día de mañana. La declaración de principios de Benjamin Harris, publicada en 1690, Publick Occurrences Both Foreign and Domestic, se considera el primer antecedente de un código deontológico del periodismo y el primer periódico americano.

Entre otras cosas, engloba las siguientes normativas: a) el respeto a la verdad;  b) estar abierto a la investigación de los hechos;  c) perseguir la objetividad aunque se sepa inaccesible;            d) contrastar los datos con cuantas fuentes periodísticas sean precisas; e)diferenciar con claridad entre información y opinión; f) enfrentar, cuando existan, las versiones sobre un hecho; g) respeto a la presunción de inocencia h)rectificación de las informaciones erróneas.

Partiendo, entonces, de esta definición, nos preguntamos si realmente se acatan a estas normas quienes manejan actualmente los medios de comunicación en nuestro querido pueblo. Nuestra incógnita se origina en las recurrentes faltas graves a la ética que regula ésta bella profesión, que se producen por parte de quienes se hacen llamar  “los profesionales de comunicación” de San Juan; sin mencionar los atropellos de lesa humanidad a las leyes ortográficas que rigen el idioma español.

Entre las principales violaciones que hemos podido recopilar a través de sondeos y consultas están: amarillismo, inclinación hacia un político o empresario que les beneficia a través de sus comentarios, falta de confirmación de las informaciones que reciben de sus fuentes, chantaje entre otros.

Por todo lo antes expuesto, es que consideramos que hace falta, primero, conciencia respecto a lo que realmente implica ejercer la profesión del periodismo y, segundo, actualización, capacitación y preparación de los ciudadanos que osan hacer uso de los medios masivos de comunicación para difundir información a una sociedad que cada vez más delata una escases de valores.

 En conclusión,  el periodista no debe ser partícipe de la desinformación, de la doble moral, del favoritismo, del morbo, de la carencia de objetividad; sino más bien un ejemplo de verdad, democracia solidaridad para con los más olvidados de la sociedad. En otras palabras, el periodista a nuestro entender debe ser un espejo, cuyos reflejos resplandezca en los demás por sus buenos actos, así como un foro de libertad de expresión. Pero también un portador de respeto al derecho, al honor, a la intimidad, así como la dignidad y la moral de las personas de conformidad con la ley y el orden público, tal como lo estipula el párrafo contenido en el artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana.


Bien decía mi abuela: “al que le sirva el zapato, que se lo ponga.”

POR ERIKA PÉREZ / ESTUDIANTE DE COMUNICACIÓN SOCIAL 


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