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SANTO DOMINGO. – El Día de Reyes de acerca, y mientras la ilusión de los niños y niñas crece, los vendedores informales de juguetes esperan que este año la demanda aumente para “cuadrar” bien sus negocios.
Como es costumbre, gran cantidad de familias dominicanas instalan en las calles puestos de venta de juguetes para la víspera de Reyes. Entre la oportunidad de comercio que brinda la época y el arduo trabajo que se requiere para pasar días y semanas asentados en asfalto bajo sol o lluvia, la venta de juguetes se ha vuelto una actividad familiar.
“Es tradición de mi familia, somos comerciantes”, cuenta el joven Yael Antonio Gómez Cordero, quien atiende el puesto de su madre Jacqueline Cordero en la Avenida San Vicente de Paúl desde hace cinco años.
Mientras su madre atiende una llamada, Yael Antonio Gómez Cordero es quien se encarga de la venta en la carpa.
“Ay yo estoy aquí desde la vieja Belén. La tía mía vendía y yo lo heredé. Mis hijos también están aquí buscándoselas como un pecao”, dice con soltura la señora María Teresa Santana.
Durante el resto del año, María Teresa Santana tiene una paletera y vende numeritos.
En este año, desde los que comenzaron a vender el 26 de diciembre hasta los que se instalaron el 3 de enero, todos ruegan recuperar la inversión, que puede ir desde los 80 mil pesos hasta el millón, así señalan los mismos vendedores entrevistados por un equipo de este medio.
“No hay tanto invertido a como acostumbro. Ahí hay poco, hay como 80 mil pesos”, Sara Peña.
“Varía cada año, yo invertí 300 mil y pico, pero tengo dos negocitos más. Yo los distribuyo. De cada cosa sacamos un chin”, Arjenis Pochel.
Para Arjenis Pochel el 2018 fue muy bueno en ventas. Para 2019 confía sus ventas a Dios.
Los dos puestos de venta informal de Pochel están ubicados en Gualey y en Los Mina. El tercero está en la avenida San Vicente de Paúl, donde atiende la caja. Su negocio es más bien un mini market, pero en enero compra juguetes para ponerlos en la calle porque le favorece la temporada.
“Un menudo. Se hace una inversión. Más o menos 200 mil”, Lorena Sena.
“Bueno, cada año es diferente porque los juguetes suben. Este año tenemos un millón y algo metidos”, dice Mary Polanco, quien lleva 20 años en el negocio de los juguetes junto a sus hermanos.
“Wao… si te cuento… mucho dinero. Entre 250 mil y 350 mil”, indica Ariselda Castillo mientras su hija Rosarly se le engancha entre las piernas.
La señora María Teresa Santana, otra de las que se dedican al abarrote, dudaba del monto invertido al ser cuestionada hasta que una de sus acompañantes susurró “millones”. Entonces Santana afirmó: “un millón y como 200 mil metimos”.
Puesto de ventas de Jacqueline Cordero.
Para ellos significa la mayor venta del año. Estos vendedores se juegan las cartas de los meses restantes por los Reyes, y el 2019 parece no estar a su favor aún. El movimiento de las compras “está lento”, aunque sus esperanzas y positivismo se extienden hasta el sábado, ya que a partir del día cuatro de enero es que “se calienta”.
Al lanzarse a la suerte, las expectativas quedan reducidas a oraciones y deseos. “Eso nada más lo sabe Dios. Es una aventura, pero yo tengo la fe de que me va a ir bien”, dice Pochel mientras cuenta lo que tiene en la caja registradora.
En medio del julepe de la San Vicente de Paúl se escucha el galillo: “Tamo frizao”, gritado por una joven mientras se choca las manos con palmadas.
“Mira cómo está el negocio mija que todavía no se ha vendío na. Tamo esperando que se venda porque de eso es que nosotros vivimos. Si de aquí a mañana se arregla ya la cosa cambia, pero todavía no tamo picando nada”, le sigue Doña María Teresa.
“¿Este año? Todavía mi vida, no sabemos cómo está esto. Yo abrí el 30 pero todavía no se ha comenzado a vender”, Mary Polanco.
Mary Polanco compra juguetes junto a sus cuatro hermanos. Todos involucran a sus hijos en la actividad.
A pesar de que ofrece productos con las tres “B” (bueno, bonito y barato), según dice Castillo, “en años anteriores la cosa estuvo mejor para esta fecha. Un día tres la cosa estaba activa y este año, un día como hoy está muerta”.
Entre el movimiento de personas que vienen y van, una robadita no les ha faltado a estos vendedores que llevan décadas en lo que se podría titular como “Las travesías de un mercader de juguetes en víspera de Reyes”. Dígase que son expertos en caerle atrás a los ladroncitos que aparecen.
“Hay que estar con los ladrones con pista clara. Se me han llevado y hay que atraparlos ahí, llamar a la policía y todo. De ahí no pasa, sueltan la cosa y se mandan huyendo”, comenta Doña María Teresa.
Los juguetes que sobran la mayoría los guarda para el año próximo y los demás tienen un gesto benéfico con personas de barrios e iglesias cercanas.
“Los juguetes que nos sobran los donamos a la parroquia que se llama San Vicente de Paúl”, Yael Antonio Gómez Cordero.
“Los que sobran los guardamos para el próximo año, los juguetes más caros, los otros lo donamos a la Iglesia Fuente de Cristo. Ellos hacen algo en el parque de Haina Moza, una actividad con comida y eso”, Mary Polanco.
“Los que sobran se los regalamos a personas en especial. Muchos los regalamos por el barrio, otros los llevamos a iglesias, otros los guardamos porque son los que siguen para el próximo año”, Ariselda Castillo.
“Los que sobran los guardamos mija pal otro año. No vamos a tirarlo a los carabaqueros, dizque toma tú, toma tú, como que nosotros somos una Cruzada de Amor. Balaguer se murió por la Cruzada de Amor, por dar tanto, y Doña Emma. Entonces nosotros no nos vamos a poner como Cruzada de Amor”, afirma con fuerza Doña María Teresa, haciendo referencia a la fundación creada por Emma Balaguer que llevaba ese nombre.
Los vendedores esperan que las ventas “se calienten” a partir de hoy.
En la actualidad, los juguetes con mayor demanda son las muñecas, los mi nenes, los juegos de cocina, las bicicletas, las canchas, las pelotas, los carritos a control, los bates, coches, las barbies, los Transformers, los carros a control, los helicópteros, muñecas de Frozen y los superhéroes.
Cabe resaltar que detrás del ajetreo que conlleva la venta informal de juguetes para estas personas que una vez al año salen a comercializar ese tipo de mercancía, se encuentra la búsqueda de satisfacción en las sonrisas de aquellos niños y niñas que finalmente reciben el esperado regalo de los tres reyes magos.
“A veces digo que no voy a trabajar y después me voy porque la cara de los niños aquí cuando los ves, eso es lo que te hace sentir feliz”, Ariselda Castillo.
Ariselda Castillo estableció su carpa el 29 de diciembre. En el día de ayer vendió “como cinco juguetes”.
En general, ni ellos ni ellas expenden juguetes durante todo el año. Sus profesiones son otras: estudian, cosen, o hacen negocios con otros productos del mercado como ropa, paleteras, y hasta rifa de numeritos. Sin embargo, el trajín que han decidido adoptar anualmente con sus carpas de juguetes se ha convertido en la esperanza de muchos dominicanos que ansían llevar a sus hijos, nietos y sobrinos, aunque sea un “cacaíto” en la noche de Reyes.
Acento.com

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