Slider[Style1]

Style2

NACIONALES[OneLeft]

INTERNACIONALES[OneRight]

DEPORTES

OPINIÓN

Mientras los Astros utilizaron 41 jugadores para disputar los 162 partidos la temporada pasada de las Grandes Ligas el Licey acaba de emplear a 77 peloteros para 50 juegos en la Lidom. De la alineación que Luis Rojas entregó al árbitro del home el 13 de octubre en la apertura ante los Gigantes solo César Puello repitió al partido 50 del lunes contra las Águilas.
Esa falta de control en las plantillas es lo que hace poco predecibles los resultados en el torneo, sobre todo en el round robin, más cerca de los entrenamientos de la MLB que la fase regular y, por lo tanto, más propicios a “parar” figuras con proyección u otras que ya lograron contratos para Asia o invitaciones a Spring Training.
De hecho, de los 414 jugadores que vieron acción en la primera fase 210 (el 51%) pertenecen a equipos del Big Show a diferentes niveles y de estos 76 están protegidos en rosters de 40 hombres (36%), de acuerdo con la página oficial de la MLB.
La opción verde
Las Estrellas, punteras del torneo, parecen haberse resguardado hasta la dentadura y más allá. Fortalecieron su rotación con el derecho cubano Yunesky Maya en el sorteo de importados y contrataron a Néstor Cortés, que dominaba la liga a la hora de su partida.
Los verdes agregaron más profundidad tanto al infield con Abiatal Avelino, como a la receptoría con Jonathan Solano y los jardines con José Sirí, además del relevo con Antonio Bastardo y Máximo Nelson. En teoría, un dolor de cabeza para el dirigente Fernando Tatis II, que puede hacer un line-up con Junior Lake, Orlando Calixte, Héctor Gómez, Aneury Tavárez, Gustavo Núñez y José Miguel Fernández.
Pero José Mallén Calac, gerente de los orientales, como de los otros tres ejecutivos de igual rango, siguen de cerca el final de las ligas venezolana, mexicana y puertorriqueña para identificar posibles “soluciones” a sus plantillas.
El equilibrio azul
El Licey llega sin Pablo Reyes y Jorge Bonifacio es una incertidumbre tan grande como Fernando Tatis III en las Estrellas, al igual que Hanley Ramírez, que puede abandonar el grupo si consigue trabajo en Estados Unidos.
No obstante, la tropa azul, que terminó con el mejor diferencial de carreras (+23), llega tan aceitada y con reserva en el tanque para contar con ella entre las dos finalistas.
La integración de Moisés Sierra y Danny Santana oxigena una ofensiva que el único departamento que encabezó fue el de triple, además de que da flexibilidad tanto en los jardines como en el infield. El colombiano Gio Urshela podría regresar con el club.
Héctor Noesí y Esmil Rogers encabezan una rotación que ya tendría contratado otro abridor. Y un bullpen que tuvo una efectividad de 2.37 agregó brazos como Cesilio Pimentel y Michael Mariot.
El poder rojo
El Escogido pierde a Erik González, Tommy Pham y Carlos Asuaje, pero esos aportes pueden ser compensados con los aguiluchos Diego Goris y Luis Valenzuela, además de un receptor que aporta a ambos lados del home como Carlos Paulino.
Estos bates se unen a un Franchy Cordero que carbura, Dean Anna y un Ryan Court que en el todos contra todos pasado quedó a deber, pero que luce con pólvora renovada.
Será importante para los rojos un buen arranque. Enny Romero (líder en efectividad) solo irá dos aperturas antes de tomar un vuelo hacia Japón, aunque el núcleo de lanzadores que dio el boleto se mantiene en la rotación y bullpen.
La tropa naranja
Los Toros regresan a la postemporada tras ausentarse los dos últimos torneos y no parecen estar conforme con esta primera gesta. Raymond Abreu le ha hecho una “yuca” a José Ramírez en Baní y alberga esperanza en que el venezolano Yunel Escobar resuelva un trámite migratorio en los Estados Unidos para contar con él.
En una alineación encabezada por Jordany Valdespín (MVP del circuito), Rubén Sosa, Cristhian Adames y Teoscar Hernández, los romanenses sellaron huecos con el versátil Ronny Rodríguez, el receptor Francisco Peña, agregaron con Francisley Bueno y José de Paula a dos zurdos a una rotación que ya tiene a Raúl Valdés y reforzaron el relevo con Ramón Ramírez.
Si bien una vez Arturo De Freites tomó las riendas el juego pequeño se redujo como recurso, los Toros dominaron la liga en robos (64 contra 36 del Licey) y fue el conjunto que más carreras anotó (199), casi cuatro por choque.
Por Nathanael Neró / Diario Libre

«
Siguiente
Entrada más reciente
»
Anterior
Entrada antigua

No hay comentarios:

Haga sus Comentarios

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.


Top