21 ago. 2018

No son las muchas luces, sino la falta de ellas


En estos días se realiza una batida contra los vehículos que usan más iluminación de la cuenta con parrillas adicionales de luces led, en los capotes o en su parte frontal, que tienen más profundidad de campo visual que los faroles normales pero que molestan a otros conductores.
Esta campaña contra la saturación de luces es oportuna, pero el problema no está ahí, sino en la irresponsable falta de ellas en patanas, camiones, autobuses, volteos, motocicletas y centenares de conchos que circulan en carreteras y calles, a menudo causantes de trágicos accidentes.
La necesaria campaña de las autoridades del transporte y de tránsito debería ser la de penalizar a estos vehículos que se tornan invisibles, tanto si están estacionados como circulando, en franca violación de las normativas, ya que es frecuente observarlos sin las luces anteriores ni posteriores.
Un reconocido abogado banilejo murió junto a su sobrino la semana pasada cuando su vehículo se incrustó, inesperadamente, contra la parte trasera de una patana sin luz en la autopista 6 de Noviembre.
Accidentes de este tipo se registran por mucho en nuestro país, pero nunca hemos visto una campaña sistemática para hacer respetar las normas en este sentido.
Basta un recorrido, desde las 9:00 de la noche en adelante, por la avenida 27 de Febrero, John F. Kennedy y Máximo Gómez, para presenciar el desfile de conchos chatarras sin luces delanteras o traseras, o presenciar a los motoristas de la avenida Las Américas, que son impenitentes incumplidores de esta regla.
En términos cuantitativos, estamos seguros que son más los vehículos que carecen de las luces reglamentarias que los que usan las parrillas de led para ver a mayor distancia, sin importarles lo perturbadoras que resultan para los demás que van en las carreteras con tales desventajas.

Listin Diario.

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